Por Lila Gasca, Alejando Catalá, Miriam Villafaña, Claudio Cárdenas y Juan Pablo Cervantes.
Hay distintas formas de implementar una práctica pro bono exitosa en un despacho. Con el ánimo de mejorar estas prácticas, Lila Gasca, Directora Pro bono de Hogan Lovells, moderó el panel en el que participaron como ponentes Alejandro Catalá, Socio de Basham, Ringe y Correa, S.C; Miriam Villafaña, Directora de Responsabilidad Social de Baker McKenzie; Claudio F. Cárdenas, Asociado de Chévez, Ruiz, Zamarripa y Cía, S.C.; y Juan Pablo Cervantes, Consejero de Galicia Abogados quienes nos compartieron las siguientes estrategias para desarrollar prácticas pro bono sólidas y efectivas dentro de los despachos:
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Estructura pro bono interna- Para fortalecer el pro bono dentro de los despachos, es fundamental tener una estructura interna sólida que la respalde. Se recomienda tener un Comité Pro Bono, conformado por dos o más socios del despacho (de preferencia que sea un número non) más una representación de personal legal que participe en las estrategias pro bono, así como un Coordinador Pro Bono, el cual pueda funcionar como un canal entre los beneficiarios del trabajo pro bono y el personal legal de la firma. De esta manera, se pueden gestionar los recursos de forma más eficiente, y asegurarse de llevar asuntos que se encuentren alineados a los valores del despacho y sobre todo que sean viables en términos de procesos de conflicto y la capacidad técnica para llevarlos a cabo de manera efectiva.
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Medición del trabajo legal pro bono- Es esencial implementar un sistema de medición del trabo legal para evaluar el impacto y progreso de los programas pro bono en los despachos. Se recomendó comenzar midiendo las horas dedicadas al trabajo pro bono, el número de asuntos, la materia legal del asunto, y el puesto del personal legal en el despacho de las personas que participan en ellos. Además, se pueden considerar otras métricas más complejas, como el número de personas impactadas o beneficiadas, el número de horas traducidas en pesos o dólares si hubiera sido un asunto comercial, la naturaleza de las causas impactadas (ODS), el nivel de satisfacción del personal legal en los proyecto, así como el de los clientes pro bono, entre otras. Es importante medir el avance de cada programa en el tiempo para evaluar su progreso y posibles áreas de mejora que permitan estar en constante evolución. Esto permite identificar nuevas áreas de práctica en pro bono que sean tendencia o poblaciones vulnerables en las que se pueden centrar estrategias. De igual manera, se recomienda crear reportes donde se vean proyectados los resultados del trabajo pro bono y así como otros pilares de la Responsabilidad Social Corporativa.
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Alianzas estratégicas- Establecer relaciones sólidas con organizaciones como el Centro Mexicano Pro Bono facilita la institucionalización del trabajo pro bono en los despachos y permite llegar a un mayor número de Organizaciones de la Sociedad Civil (“OSC”), micro emprendedores, empresas sociales y grupos vulnerables para brindarles asesoría y capacitación. Además, estas alianzas pueden dar lugar a proyectos de alto impacto con un alcance más amplio en la sociedad.
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Cultura del despacho- Desarrollar una cultura de trabajo pro bono dentro de los despachos es fundamental para la sostenibilidad del programa. Para lograrlo, es indispensable el apoyo del liderazgo del despacho de tal forma que los socios(as) promuevan y participen el trabajo pro bono. También se recomendó incentivar y reconocer el trabajo pro bono considerando los siguientes beneficios: el tiempo invertido como horas facturables, para promociones, bonos, evaluación y/o asignación de roles de liderazgo.
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Presupuesto Pro bono y Equipo Pro bono – Para robustecer el área legal pro bono se recomienda lo siguiente:
a) Contratación de personal- incluir profesionales dedicados a la coordinación y gestión de los asuntos pro bono.
b) Asignación de presupuesto pro bono: Contar con un presupuesto específico para:
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Establecer alianzas con clearinghouses y otras Organizaciones de la Sociedad Civil.
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Reconocimientos internos a la labor pro bono.
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Cubrir gastos relacionados con clientes pro bono que no puedan pagarlos.
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Organizar eventos internos y externos que promuevan el trabajo legal pro bono.
Estas medidas no solo fortacerán el impacto social del despachos, sino que también contribuirán a la formación y desarrollo profesional de los abogados(as) involucrados.
En conclusión, establecer una práctica pro bono exitosa en un despacho legal requiere una combinación de estructura organizativa, medición del impacto, alianzas estratégicas, una sólida cultura de compromiso y presupuesto. Las recomendaciones proporcionadas por los expertos ofrecen un marco sólido para guiar a los despachos en la implementación y desarrollo de programas pro bono efectivos. Al adoptar estas estrategias y comprometerse con el trabajo pro bono, los despachos no solo pueden contribuir significativamente al acceso a la justicia para los más vulnerables, sino también fortalecer su impacto social y su compromiso con la comunidad.




