Marcela Palacios es abogada en Cannizzo, especializada en litigio y solución de controversias en los ámbitos civil, mercantil, administrativo y de amparo. Su experiencia incluye la redacción de demandas, recursos de apelación y análisis de contratos, así como la ejecución de estrategias legales en litigios complejos. Mantiene trato directo con autoridades para garantizar la eficacia de los asuntos.
El Día Mundial de los Derechos del Consumidor, fue proclamado el 15 de marzo de 1962, por el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, en su histórico discurso, en el cual delineó los derechos fundamentales de los consumidores, un concepto revolucionario en su época. El objetivo original de este día era sensibilizar al público sobre la importancia de proteger a los consumidores de prácticas comerciales injustas y asegurarles acceso a productos y servicios seguros y de calidad. Sin embargo, en la actualidad, el concepto de «derechos del consumidor» se ha expandido y adaptado a los nuevos desafíos que la era digital ha traído consigo.
Cuando Kennedy pronunció su discurso en 1962, el panorama de los derechos del consumidor era muy distinto. Las preocupaciones principales de la época eran: la seguridad de los productos, la información sobre estos, y la competencia en los mercados. El derecho a la información, el derecho a la elección, el derecho a la seguridad, el derecho a ser escuchado, y el derecho a ser compensado fueron identificados como los pilares de la protección al consumidor. En ese momento, la mayoría de los consumidores se enfrentaban a mercados más tangibles y físicos, donde las decisiones de compra se basaban en una interacción directa con el vendedor y una información limitada que se podía obtener a través de publicidad, etiquetas de productos o testimonios.
Con el auge de Internet y el comercio electrónico en las últimas décadas, los derechos del consumidor han tenido que adaptarse a nuevas realidades debido a las complejidades y riesgos del entorno digital. Anteriormente, los consumidores compraban en tiendas físicas y tenían interacciones cara a cara con los vendedores, pero ahora las compras se realizan principalmente a través de plataformas en línea, lo que ha traído nuevos desafíos que requieren una actualización de los derechos del consumidor.
El derecho a la información, por ejemplo, que en los años 60 se refería principalmente a calidad de los productos físicos y que la información descriptiva fuera fidedigna, sin embargo esto ha cambiado considerablemente con la proliferación del comercio digital, ya que, hoy en día, el entorno está saturado de desinformación lo que complica la tarea de obtener información confiable respecto a los productos anunciados, tanto como por la calidad, precio y que estos efectivamente estén disponibles para entrega del consumidor.
Ello así resulta, ya que, las empresas pueden manipular la percepción del consumidor mediante publicidad dirigida o contenido patrocinado, a menudo sin la debida regulación en cuanto a que sea información verídica y políticas de privacidad, ya que, la recopilación de datos personales sin un consentimiento claro ha vulnerado el derecho de los consumidores a decidir sobre su propia información, afectando su privacidad.
De igual forma, el derecho a ser escuchado se ha visto afectado por los avances tecnológicos, puesto que aunque es más fácil expresar opiniones a través de plataformas digitales, los consumidores enfrentan barreras debido a sistemas automatizados, como bots o formularios impersonales, que dificultan una respuesta efectiva por parte de los proveedores. Además, las regulaciones sobre derechos del consumidor en el entorno digital siguen siendo limitadas, y la falta de un marco legal uniforme dificulta una protección adecuada en este ámbito.
En este contexto, es esencial que los derechos del consumidor sigan evolucionando con el entorno digital. Si bien el discurso de John F. Kennedy en 1962 sentó las bases de la protección del consumidor, hoy se requieren leyes más robustas, tecnologías avanzadas respecto al comercio electrónico para enfrentar los nuevos desafíos.
Así, tenemos que hoy en día la protección de los derechos del consumidor sigue siendo crucial, especialmente en un mundo cada vez más digitalizado. La evolución de las tecnologías y las prácticas comerciales requiere que los derechos de los consumidores sean más robustos y estén mejor regulados. En un entorno donde la información es abundante, pero a menudo incierta, y donde los datos personales se recogen constantemente, es fundamental que los consumidores sean protegidos y puedan confiar en que sus derechos serán respetados. Solo con un marco legal adecuado y un compromiso de todas las partes involucradas, se garantizará un mercado justo y seguro para todos.
Marcela Palacios, Cannizzo.
