Karla es Asociada Junior en Cannizzo, Ortiz y Asociados, S.C., donde participa activamente en operaciones de adquisición y financiamiento, principalmente en el sector hotelero e inmobiliario en México. Su práctica incluye la elaboración y negociación de contratos comerciales, procesos de due diligence, y la estructuración legal de proyectos turísticos y desarrollos. Asimismo, colabora en la revisión de aspectos laborales y regulatorios, así como en análisis de controversias previas a litigio, trabajando de la mano con equipos multidisciplinarios y asesores internacionales.
Breve retrospectiva del camino hacia la dignificación de las personas trabajadoras del hogar.
En México, el trabajo del hogar ha sido históricamente uno de los sectores más invisibilizados, a pesar de su importancia esencial en la vida cotidiana de cientos de miles de mexicanos. Sin embargo, en los últimos años, el país ha dado pasos relevantes para reconocerlo como lo que es: trabajo digno que merece derechos plenos.
Uno de los cambios más significativos ha sido la incorporación de las personas trabajadoras del hogar al sistema de seguridad social. Este avance no surgió de manera espontánea, sino a partir de una decisión clave. En 2018, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió que la Ley del Seguro Social (LSS) generaba una exclusión injustificada de las personas trabajadoras del hogar del régimen obligatorio, mismo que a su vez generaba un impacto desproporcionado en las mujeres, quienes conforman la mayoría en este sector. La resolución concluyó que esta exclusión vulneraba el derecho a la seguridad social en condiciones de igualdad y perpetuaba la situación de vulnerabilidad de este grupo. Por lo anterior, se declaró inconstitucional la disposición correspondiente y se ordenó su inaplicación en el caso concreto. Además, se instruyó al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a desarrollar un esquema que permitiera integrar a las personas trabajadoras del hogar al sistema de seguridad social, con el objetivo de garantizar una cobertura efectiva y avanzar hacia una mayor formalización y protección del sector. A partir de ello, el Estado mexicano asumió el reto de construir un modelo que garantizara su inclusión.
Subsecuentemente, las reformas de 2019 y 2022 a la Ley Federal del Trabajo (LFT) en México y a la Ley del Seguro Social respectivamente, formaron parte fundamental de este proceso, estableciendo el concepto de persona trabajadora del hogar, cimentando la obligación de la persona empleadora de registrar e inscribir a la persona
trabajadora del hogar en el régimen obligatorio del Seguro Social y cumplir con las obligaciones de pago de cuotas obrero patronales, y refrendando los derechos de las personas trabajadoras del hogar a gozar de todas las prestaciones de ley como días de descanso, vacaciones, incapacidades, y otros.
Hoy, los esfuerzos antes descritos se reflejan en cifras concretas más concretas. De acuerdo con datos publicados por el IMSS, son más de 200 mil personas, entre trabajadoras del hogar y sus beneficiarios, las que ya cuentan con acceso a servicios de salud, pensiones y otras prestaciones, lo que representa un cambio profundo en términos de protección social. Además, miles han logrado acceder a una pensión, algo que antes era prácticamente inalcanzable para este sector.
Este esquema no solo amplía derechos, también redefine estándares. Por ejemplo, el salario con el que muchas personas son registradas supera el mínimo legal, lo que abre la puerta a mejores condiciones laborales en general. A esto se suma el acceso a servicios médicos, incapacidades pagadas, ahorro para el retiro y beneficios adicionales como guarderías. Otro aspecto clave es que este modelo no es solo socialmente justo, sino que aparentemente también es sostenible. De acuerdo al IMSS, la incorporación de este sector ha fortalecido el sistema al generar ingresos constantes que permiten financiar las prestaciones y ampliar la infraestructura.
Más allá de las cifras, este Día de las Personas Trabajadoras del Hogar es una oportunidad para reflexionar sobre algo más profundo: el reconocimiento de las y los trabajadores del hogar como parte fundamental de la economía y del bienestar colectivo. También es un recordatorio contundente de que la responsabilidad no recae únicamente en las instituciones, sino en cada persona empleadora.
Hoy, el proceso para registrar a una persona trabajadora del hogar es sencillo, accesible y puede completarse en cuestión de minutos, eliminando muchas de las barreras que antes existían.
Por ello, exhortamos a todas las personas empleadoras a cumplir con esta obligación y dar este paso hacia la formalidad y el reconocimiento de derechos. Para facilitarlo, el siguiente video explica de manera clara el proceso de inscripción ante el IMSS: Proceso para la inscripción de Personas Trabajadoras del Hogar ante el #IMSS.
Por: Karla Fajardo, Asociada Junior en Cannizzo, Ortiz y Asociados, S.C.
