Por Nayeli Rivera, Abogada Senior en MetLife México, especialista en Derecho Penal Corporativo, con 15 años de experiencia legal.
Cada 1° de mayo se conmemora en México y en muchas partes del mundo el Día del Trabajo, fecha que recuerda la lucha histórica por la jornada laboral de ocho horas, condiciones dignas y el reconocimiento de los derechos laborales. Esta conmemoración no debe ser vista como una efeméride inerte, sino como una oportunidad para reflexionar sobre los avances, desafíos actuales y responsabilidades compartidas en la construcción de entornos laborales justos.
En un país con profundas desigualdades sociales y económicas, los derechos laborales no deben darse por sentados. Aunque la reforma laboral de 2019 representó un avance significativo en cuanto a democracia sindical, justicia laboral y equidad, su implementación aún enfrenta grandes retos.
Por ejemplo, la pandemia de COVID-19 evidenció las condiciones precarias en que muchos trabajadores se encuentran: contratos eventuales, falta de seguridad social, nulas prestaciones y ausencia de representación sindical efectiva. En este contexto, el derecho probono se convirtió en una herramienta esencial al brindar acceso a la justicia a trabajadores que enfrentaron despidos injustificados, reducción de salarios, imposición de condiciones laborales abusivas y sin protección sanitaria, entre otros.
Seis años después, con la iniciativa de reforma laboral actual, se pretenden cerrar las brechas persistentes en la protección efectiva de derechos, especialmente en sectores precarizados como el trabajo informal y los servicios subcontratados. Además, se pretenden reforzar mecanismos de inspección y cumplimiento, promover condiciones laborales con un enfoque de salud mental y bienestar integral, avanzando hacia una cultura laboral que es socialmente responsable de la dignidad humana.
En ese contexto, el derecho probono se debe posicionar como un mecanismo que se solidariza con esta responsabilidad social. En materia laboral, su impacto puede ser transformador al contribuir con la protección de derechos individuales y establecer precedentes judiciales que ayuden a visibilizar las ya conocidas problemáticas estructurales. De forma particular, este derecho probono en comunidades vulnerables o en sectores como el trabajo doméstico, agrícola o de plataformas digitales, es y será fundamental para cerrar brechas de acceso a la justicia. Si bien el abogado probono no sustituye de ninguna manera al Estado, sí coadyuva a que éste cumpla su función protectora.
Es por ello que el 1° de mayo no debe quedarse en discursos de ocasión. Es necesario que, desde el ámbito jurídico, redoblemos esfuerzos para garantizar que la ley no sea un privilegio, sino una herramienta accesible para todos y todas. El ejercicio del derecho probono, especialmente en el ámbito laboral, es una forma concreta de contribuir al ideal de justicia social.
En este Día del Trabajo, más que conmemorar, es momento de actuar. Porque los derechos laborales no solo se celebran: se ejercen, se defienden y se expanden.
Nayeli Rivera, MetLife.
