Jacobo Apichoto Palermo es Licenciado en Derecho por la Universidad La Salle, con estudios de especialidad en Derecho Administrativo y en Amparo por la Universidad Panamericana, así como Maestría en Derecho de Empresa por la Universidad Panamericana.
Cuenta con 28 años de experiencia como Abogado de Empresa, desempeñando diversas funciones dentro del área legal, actualmente ocupo el cargo de Director Ejecutivo Jurídico y Cumplimiento de El Puerto de Liverpool.
Como abogado de empresa, estoy convencido que nuestro trabajo va más allá de firmar contratos o mitigar riesgos, implica una responsabilidad social latente, que debemos tener presente en fechas tan significativas como el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.
El origen de una lucha global
Para darle contexto al lector, el 21 de marzo no se trata de una fecha que surgió al azar. Este día fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1966 para conmemorar la tragedia ocurrida el 21 de marzo de 1960 en Sharpeville, Sudáfrica. Cuando la policía abrió fuego y mató a 69 personas que se manifestaban pacíficamente contra las leyes de segregación impuestas en países gobernados por régimen del apartheid. Por lo que al conmemorar esta fecha, debemos reflexionar sobre cómo, décadas después, la lucha por la igualdad sigue vigente en todos los niveles de nuestra sociedad, casa, escuelas, empresas y vida social.
¿Cuál es nuestro papel frente a la discriminación racial?
Para impulsar un verdadero cambio cultural, debemos empezar desde el lugar donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo: la empresa; es ahí donde la responsabilidad social impulsadas por las empresas cobra relevancia, y dentro de ella la participación de las áreas jurídicas de las empresas tenemos un rol estratégico para combatir el racismo y promover la equidad a través de tres acciones clave:
- Diseño de Políticas con Propósito: No basta con tener un manual de conducta guardado en un cajón. Debemos fortalecer las políticas de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) para que no sean solo «buenos deseos», sino mandatos claros que garanticen igualdad de oportunidades desde el reclutamiento hasta las promociones, fomentando el respecto e inclusión entre los equipos.
- Mecanismos de Denuncia Efectivos: Somos responsables de crear y vigilar los canales de denuncia. Velar por que sean espacios seguros, anónimos y libres de represalias, donde cualquier colaborador que sufra o presencie un acto de discriminación racial sepa que habrá una consecuencia real y una reparación.
- Liderazgo con Empatía: Debemos ser conscientes que la diversidad no es una «cuota», es una ventaja competitiva y, sobre todo, un derecho humano, del cual como abogados estamos obligados a ser guardianes y velar por su respeto y de ser necesario su defensa, transformamos la legalidad en justicia.
Un llamado a las nuevas generaciones
Invito a los lectores que inician su camino en el mundo de la abogacía y que ven el derecho como una herramienta de transformación a que no subestimen el poder de su voz dentro de una compañía. Combatir la discriminación racial no es una cuestión de tener poder dentro de una organización, es un tema de compromiso con la búsqueda de justicia que nos llevó a abrazar esta profesión, requiere convicción y valentía para cuestionar procesos antiguos, así como creatividad para proponer entornos laborales donde el talento no tenga color de piel.
Las empresas más justas son aquellas donde el área legal actúa como una brújula moral. Les invito a reflexionar: ¿Qué estamos haciendo hoy para que nuestras organizaciones sean un reflejo del mundo inclusivo que queremos ver mañana? La lucha contra el racismo es una tarea diaria, y los abogados de empresa somos piezas clave en esta misión.
Por: Mtro. Jacobo Apichoto Palermo.
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